Caracoles, un alimento pobre en grasa
España es el segundo consumidor de caracoles del mundo, después de Francia. Además de deleitarnos el paladar, este aliemnto, que no puede considerarse ni carne ni pescado, es una indiscutible fuente de sustancias beneficiosas.
En primer lugar, el consumo de caracoles ayuda a regenerar la mucosa gástrica dañada por una úlcera. De hecho, unos laboratorios belgas estás desarrollando un preparado con proteínas de caracol indicado para ese trastorno. Para beneficiarte de este importante efecto es recomendable que prepares los caracoles sin especias fuertes o picantes.
Sin embargo, si tienes un estómago a prueba de bombas, cuece los caracoles en agua con un diente de ajo, una hoja de laurel, una guindilla y unos granos de pimienta negra. Manténlos en agua hirviendo durante unos 10 minutos y escúrrelos. Deliciosos.
Entre las propiedades de los caracoles destacan que son ricos en agua y bajos en hidratos de carbono y en grasas, por lo que son idóneos para las personas que tienen el colesterol alto y las que están a dieta.
Además, los caracoles son ricos en calcio y en zinc, un mineral que aumenta la resistencia a las enfermedades y acelera la curación de las heridas.